viernes, 1 de enero de 2016


01.01.2016

MIS MEJORES DESEOS PARA EL 2016
 
Resulta de lo más emocionante hacer una entrada justamente el día 1 de Enero… es como que empezamos bien el año, con esa energía, entusiasmo y decisión que nos gustaría mantener a lo largo de todos y cada uno de los 365 días que tenemos por delante del 2016.
A todos lo que os asoméis por aquí os deseo lo mejor para este nuevo año que acaba de empezar hace tan solo unas horas. Y si tuviera que desear una única cosa, siempre desearía salud… toneladas de salud para todos. Porque teniendo salud siempre podremos hacer realidad nuestros sueños.
Así que Salud y también Ilusión, muuuuuucha ilusión para todos. La Ilusión es algo básico para mantenernos vivos y esperanzados. Ilusión por todo, por las grandes y por las pequeñas cosas, por los proyectos ambiciosos y por aquellos más cotidianos.
Con ambas cosas ya me daría por satisfecha para este nuevo año, en el que cruzando mucho los dedos, espero poder conseguir un gran sueño.
¡Feliz 2016!
 

 
 

miércoles, 16 de septiembre de 2015


16.09.2015

 
RECOLECTANDO EN EL MALAIN
 
 

¡Hola a todos!... tras este parón veraniego (demasiado largo para mi gusto), me he propuesto no abandonar este rinconcito mío e intentar publicar al menos una vez al mes, no vaya a ser que se me olvide cómo funciona la cámara de fotos, y esto no puede ser….

Hoy quiero compartir con vosotros una de las experiencias que más nos han gustado de este verano.

Si alguna vez visitáis la tierrina, es decir  Asturias, y tanto si vais con niños  (este plan es altamente recomendable para los locos bajitos, ¡se lo pasarán en grande!) como si no, os recomiendo que visitéis El Malaín.

El Malaín es una finca que se encuentra cerca de la localidad de  Villaviciosa, y tiene particularmente la gracia, de ser un lugar donde nosotros mismos podemos recolectar frutos silvestres cultivados de manera natural, básicamente moras, frambuesas y arándanos.

Cabe decir, que la mejor época para la recolección es el verano, es decir desde Junio hasta Septiembre. Nosotros fuimos hace un par de semanas, y aunque había de todo, si es verdad que los arándanos eran menos abundantes.

¿Qué cómo funciona esto?, pues muy sencillo… se llega a la finca El Malaín a través de carreterillas de la Asturias profunda, como digo  yo. Una vez allí, te facilitan una caja de plástico, de esas de las frutas, y te la llenan con unos cestillos transparentes.

Nosotros podemos recorrer libremente la finca, durante todo el tiempo que queramos, recolectando los diferentes frutos y echándolos en los cestillos transparentes. Cada cestillo lleno cuesta 2 euros que se paga al finalizar la recogida.

De manera que uno puede ir allí, olvidarse de todo y de todos, y dedicarse nada más que a recoger frutillos silvestres.

El entorno es una verdadera maravilla, como lo es toda Asturias (¡que voy a decir yo que no se sepa ya!), pero más increíble es el rato que se pasa allí, en pleno contacto con la naturaleza,  concentrándose en elegir los mejores frutos que llevarse a casa, para hacer por ejemplo unas riquísimas mermeladas (¡que por supuesto se hicieron!), para adornar algún bizcocho o tarta, o para tomárselos solos. Además, y aunque hay carteles que hacen un llamamiento a la prudencia (jejeje), es inevitable ir recolectando e ir comiéndose a la vez los frutos. Desde luego las moras, son las más grandes que he visto en mi vida, casi del tamaño de esas de golosina, y por supuesto buenísimas.

Al finalizar el recorrido, o cuando nos hayamos cansado, toca el momento de pasar por caja para pagar lo que hemos recogido. Y allí es donde te sorprenden con los riquísimos helados de frambuesa o arándanos que elaboran con los propios frutos de la finca. De verdad, no exagero, son espectaculares. Además ya aprovechan y te venden tomates de esos que saben a tomates de verdad, y que los madrileños que compramos en el súper echamos tanto de menos. Así que te vas de allí con tus cestillos de frutos rojos, un par de helados y tres kilos de tomates, como poco… porque también venden confituras, bizcochos y no sé cuantas cosas más, todo a cual más apetecible.

Así que como mis visitas a Asturias espero que cada vez sean más frecuentes, ya tengo compromiso para el verano próximo. El Malaín lo marcaré como cita ineludible, una, dos o las veces que hagan falta ir.
 
 

 

martes, 23 de junio de 2015


24.06.2015

 
SALON DES FLEURS




Si alguna vez me hubieran preguntado cuál sería el tipo de negocio ideal para mi, contestaría sin dudarlo que una floristería con salón de té.
 

De sobra es conocida por aquí mi pasión por las flores, y no tan conocida mi auténtica devoción por el té, del cual soy consumidora compulsiva (odio el café puaggg…). 
Así que una floristería con salón de té, sí que hubiera sido mi negocio soñado.  Por ello, en  cuanto supe de la existencia de Salon des Fleurs, no pude más que sorprenderme y alegrarme porque alguien hubiera dado forma a un anhelo.
 

Tras haberlo visitado en un par de ocasiones, en compañía de amigas, decidí que ese sitio tan tan pero que tan bonito no podía por menos que ser  fotografiado. Así que allí me presenté un mediodía, con la idea de tomar un trocito de tarta con té y hacer un buen montón de fotos.
 

El sitio en cuestión tiene un encanto innegable, entrar te transporta inmediatamente a una atmósfera totalmente hogareña y vintage. Sillones, sofás, mesitas de té, inmensos ventanales, escalera de caracol de hierro forjado, flores… pareciera estar sentada en un invernadero victoriano convertido en salón (un conservatory que dicen mis amigos los ingleses).  Así que en ese magnífico entorno me preparo para disfrutar de un riquísimo trozo de tarta de violetas (¡sí, sí de violetas!) acompañado de un té negro hecho a base de una mezcla de la casa, llamada también “Salon des Fleurs”.
 

La tranquilidad de la hora me permite charlar un ratito con Pablo, encargado del salón. Me habla y me cuenta sobre la esencia del negocio, sobre el valor de ir poco a poco, de ponerle cariño y buena voluntad a todo,  de tener en cuenta al cliente por encima de todo, considerando todas aquellas sugerencias  que se les haga para mejorar el negocio, y demostrando un trato cercano y absolutamente amable.
 

Ni qué decir tiene, que salí de allí sumamente contenta, no solo por haber podido pasar un agradable rato fotografiando, y tomando  té con tarta, sino también por esa cercanía que me demostró Pablo, y que me hace recordar la importancia de las relaciones humanas de tú a tú, en esta era 2.0.
 
 
 

jueves, 28 de mayo de 2015


28.05.2015

LA HORA DEL ART TE
 
 

 
Una de las mejores cosas que me ha traído la fotografía (¡y son muchas!) es haber conocido el scrapbook, una técnica de manualidades que consiste en revalorizar las fotografías que hacemos a base de añadir recortes, adornos, tintas, sellos…  y crear así originales composiciones, de manera que nuestros recuerdos luzcan mucho más bonitos.
 
Desde este año acudo regularmente a clases semanales en La Hora del Art Te, una tiendecita de Getafe donde su dueña, Ana, aparte de atender su encantadora tienda  (donde también merece mención aparte la sección de libros para niños) imparte talleres creativos tanto a adultos como a niños, y donde puedes celebrar cualquier evento de manera original realizando talleres a medida junto a tus amigos, familia, etc…
 
Al barco de La Hora del Art Te, se ha sumado recientemente Nuria, de Nuriadas una scrapera con un talento inmenso, sobre todo en lo referente a técnicas con tintas, mix media, pastas ... lo que ella suele denominar "el guarreo" jejejeje.
 
El pasado sábado les propuse fotografiar el taller que Nuria iba a impartir. Se trataba de crear un canvas (lienzo), muy colorido y con muchísimo  arte.
Parece mentira como a base de capa y capa los lienzos fueran tomando ese aspecto tan magnífico con el que terminaron. Recortes de periódico encolados, pintura acrílica, gesso, tintas, sellos, encordado y ¡hasta lettering!, no faltó de nada en el taller.
Y por no faltar, no faltó el consabido break, para reponer fuerzas tomando un café o refrescos con un delicioso bizcocho casero y por supuesto un ambiente fantástico donde siempre se aprende mucho, se conoce a gente y se intercambian truquillos scraperos.
No me digáis que es un planazo para cualquier mañana de sábado. Si podéis os recomiendo que hagáis cualquier taller en La Hora del Art Te ¡no os vais a arrepentir!